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Publicada el 19-12-2018
Silvia Bufalini: "Los peritos de parte no somos gurkas"

La criminalista y docente de la UCASAL (Universidad Católica de Salta) en Buenos Aires participó en varios de los casos más resonantes de los últimos años como los de Santiago Maldonado, Rafael Nahuel y Maxiliamo Kosteki y Darío Santillán


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Seguía el caso del horrendo crimen de la joven María Soledad Morales, en Catamarca, en los momentos libres de su trabajo como técnica de hemoterapia, desde la televisión de la guardia del hospital o desde su casa. Así supo que existía una profesión que reúne todos los elementos intervinientes en un crimen para tratar de encontrar a su responsable y explicar el modo en el que lo hizo: la criminalística. Sin saberlo era lo que ella estaba esperando. Pocos años después su presentación en sociedad como perito de parte representando al Centro de Estudios Sociales (CELS) en la causa del "19 y 20 de diciembre de 2001" le abrió un camino que hasta ahora incluye su participación en las causas por crímenes que marcarán la historia de las últimas dos décadas en el país: los de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, el grupo de jóvenes en José León Suárez, Mariano Ferreyra, Luciano Arruga, Rafael Nahuel y Santiago Maldonado, entre otras.

Desde hace siete años enseña medicina legal aplicada a la criminalística en la sede porteña de la Universidad Católica de Salta (Ucasal) y, desde hace dos, es parte del cuerpo docente de Criminalística 1 y 2 en la carrera de posgrado de Medicina legal a los médicos que buscan esa especialización en la Universidad de Buenos Aires (UBA).

En este diálogo trasmite su pasión por colaborar en la búsqueda de la verdad desde esta profesión, la criminalística, que si bien se está haciendo cada vez más lugar en la sociedad aún suele confundirse con la de los detectives o las de los criminólogos. Y toma posición frente a los que intentan manipular el oficio.

-Eras técnica de hemoterapia en un hospital cuando comenzaste con la criminalística. ¿Por què? ¿Qué te llevó a este campo?

-Me interesaba la investigación de los delitos, los homicidios, los suicidios, pero no sabía que había una carrera para eso. Venía siguiendo desde sus inicios el juicio de María Soledad Morales, un crimen bastante horroso y en un marco realmente muy feo, y en un momento alguien que también venía siguiendo el caso dijo que no hubo ningún licenciado en criminalística que pudiera vincular todos los indicios que se encontraron. "¡Ese es el nombre!", dije cuando lo escuché y empecé a buscar dónde se estudiaba. Para entonces, los años `90, el único lugar era el Instituto Universitario de la Policía Federal Argentina, pero era exclusivo para policías. Fui igual y ahí supe que aceptaban civiles que trabajasen en el estado. Yo trabajaba en el Hospital Finochietto y me dieron la última vacante. Era lo mío. Fue el camino.

-Durante mucho tiempo mantuviste tu trabajo como hemoterapista mientras también trabajabas como criminalista. ¿Se puede vivir solo con el trabajo de criminalista?

-Eso es todo un tema. Hoy la salida laboral, es complicada pero no imposible. La criminalística no es una carrera que esté muy visibilizada aunque en los últimos años se visibilizó un poco más porque apareció CSI (la serie de tv). De hecho cuando hablo de mi trabajo muchos me dicen: "Ah! Como CSI!". El desconocimiento de la existencia de la carrera hizo que no te necesiten. También pasaba con los abogados que no sabían o no saben que pueden pedir tal o cual estudio pericial. Eso va cambiando a medida que se va conociendo. Si el ambiente judicial sabe de nuestra existencia te convoca, si no lo sabe, no te convoca. Pero todavía hay gente que confunde criminalística con criminología o con medicina forense. La criminalística es una ciencia de las ciencias forenses.

-O los confunden con detectives…

-No somos detectives. El detective hace otra cosa. Los criminalistas investigamos el delito, reunimos todos los indicios para encontrar quien provocó el crimen o el ilícito y de qué manera. El detective no actúa como perito. El criminalista puede hacer un peritaje balístico y participar de los otros peritajes, el detective no excepto que también sea perito en alguna especialidad. El por qué alguien comete un crimen o un delito, la parte síquica, lo estudia la criminología. La criminalística muestra la secuencia fáctica de cómo una persona cometió un delito y, como auxiliar de la justicia que es, transforma en pruebas las evidencias que toma en la escenario criminal o las que se muestran en los peritajes químico, balístico o el que fuese. El objetivo de la criminalística es transformar los indicios en pruebas porque somos auxiliares de la justicia.

-¿Qué significa transformar los indicios en pruebas?

-El indicio es algo que puede servir. Por ejemplo, tus huellas quedan en la copa de agua que estás tomando. Si acá donde estamos hubiese un asesinato, esas huellas serían un indicio, pero por sí solo no dicen nada, necesita un ojo especialista, alguien que las saque de ese lugar, que demuestre a quien pertenecen para luego ser cotejadas con otros supuestos asesinos. El criminalista transforma ese indicio en una prueba que después lleva a la justicia diciendo que ésa es la huella digital de tal persona que estuvo en tal lugar en el momento del homicidio.

-Como auxiliar de la justicia, ¿el criminalista está entonces a la par de un abogado?

-Son diferentes miradas del caso, uno tiene una mirada jurídica y el otro una criminalística.

-Sin la cual el abogado no puede llegar a resolver el caso?

-Al menos en algunos casos; hay causas que son más periciales que otros que son más técnicos desde el punto de vista jurídico. Yo le doy al abogado algunas herramientas que él usa para la acusación o la defensa. En el juicio el criminalista puede responder como perito por haber dirigido la investigación de todas las evidencias reunidas en el lugar del hecho o participar como perito de una parte de ese escenario según la pericia que haya realizado, balística,  manchas de sangre, huellas digitales. También el criminalista puede analizar causas ya iniciadas aun sin haber ido al lugar del hecho y pedir pruebas que pudieran faltar para completar la investigación.

Sos docente de medicina legal aplicada a la criminalística en la carrera de criminalística de la UCASAL desde hace casi siete años y haz dado muchos cursos sobre esta temática. ¿Qué te da a vos la docencia?

-Me encanta eso. Me pasa que quiero enseñarles la experiencia más que la materia en sentido teórico. Trato de hacer que las clases sean productivas en este sentido. Podría hablar tres horas de lo que sea, pero hablo menos y muestro lo que digo en un producto terminado, una reconstrucción, un peritaje, una imagen,  porque si no yo misma me aburro. Lo pienso desde el lugar de cómo me gustaría a mí tener una clase. Me gustaría que sea teórica y ver lo teórico reflejado en algo que me puede servir a posteriori cuando vaya a trabajar. Porque la mayor parte de las veces no pasa como en CSI donde todo se resuelve fácil. Muchas veces hay pericias que duran meses, tenés que viajar lejos para hacerlas, estar quizás catorce horas parada… Quiero contarles cómo es la teoría y cómo es en la práctica.

-A diferencia de los estudiantes de medicina que pueden observar una determinada práctica médica real en los hospitales, los estudiantes de criminalística no pueden estar en el momento de los peritajes. ¿Tienen clases prácticas?

-En la UCASAL venimos haciendo desde varios años la experiencia de buscar rastros de sangre lavada en un escenario simulado, y con la técnica adecuada para ello. Lo hacemos en la misma facultad. Después de aplicar un reactivo en un lugar aparentemente limpio, aparece una mancha de sangre que se puede analizar. Me parece interesante que puedan ver eso porque es una experiencia concreta y forma parte de el trabajo que realizamos como criminalistas.

-¿A quién representa el perito oficial?

-Al Estado. En este país cada fuerza de seguridad tiene sus peritos y también uno que no lo es puede inscribirse en la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional y ser designado por un juez como perito oficial para un determinado caso. Los peritos de parte son designados por las familias u organizaciones involucradas del mismo modo que se puede designar un abogado particular.

-Si una familia o una organización necesita un perito criminalista, ¿dónde lo encuentra?

-No tenemos todavía un colegio de criminalistas y eso no está bueno porque no tenemos nadie que nos defienda o nos condene frente a determinadas circunstancias. El perito de parte es un trabajador independiente y dependerá de cómo cada uno se promueva. Ahora puede tener una página en Internet; cuando yo comencé no existía Internet. La primera causa pública en la que trabajé que tuvo mayor difusión y me abrió un poco más las puertas fue la del 20 de diciembre (de 2001). En esa causa trabajé para el CELS, una institución que ya tenía un nombre y donde sigo siendo perito en muchas causas.

-¿Qué es lo que más te gusta de este trabajo?

-Cuando se encuentra la verdad. Cuando mi trabajo ayudó en la búsqueda de la verdad aún cuando no sea lo que esperaba quien me contrató. Cuando veo por ejemplo que hice una pericia, o participé en un peritaje a partir de cuyo resultado se pudo encontrar a quien cometió el delito y para que esa persona reciba una condena.

-¿Te pasa eso a menudo?

-Sí. Ha habido muchas causas en las que participé en las que el peritaje fue un elemento que ayudó al esclarecimiento del hecho. La pericia es eso, un instrumento para llegar a la verdad. Aunque a veces, en ciertos casos públicos, uno sabe que hizo bien el trabajo, pero hay otro interés sobre eso.

-¿Por ejemplo como pasó en el caso de Santiago Maldonado?

-No es el único caso. Pero son gajes del oficio.

-En esos casos tan mediatizados intervienen muchas voces y cada uno dice lo suyo

-Me ha pasado de llegar a mi casa luego de hacer peritajes que han dado equis resultados, haber prendido la televisión y escuchar que están diciendo exactamente lo contario. Lo que yo termino de hacer de una manera lo están contando de otra. En algunas causas notables me termina haciendo mal cuando se vuelca el resultado hacia el interés de una u otra parte. La prueba testimonial es subjetiva, uno puede decir que se acuerda o no o transformar una persona en otra, pero nosotros tenemos un método científico de trabajo. Lo que yo digo lo tengo que demostrar.

-¿Cómo lidias con este daño que te provocan esas actitudes?

-Mi instrumento de defensa frente a estas cuestiones es que puedo demostrar científicamente lo que digo. Después, la carga emotiva que pueda tener para alguien, el interés político que pueda tener para otro o lo que fuese que surja de ahí es harina de otro costal. Soy perito de parte, pero eso no me convierte en un gurka.

-¿En qué sentido?

-Los resultados no tienen nada que ver con mi ideología, sea cual sea y no me transforman en enemigo ni amigo de nadie. Es uno de mis principios, decir lo que veo y no otra cosa y se los digo a quien me contrata. Quizá por eso algunos me contratan y otros no. No voy a decir algo que no pueda demostrar científicamente aun cuando el resultado no sea el que esperaba quien me contrató. Cuando distorsionan los resultados me duele, pero yo estoy tranquila conmigo misma.

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Franja UCASAL

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