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Las habilidades que la tecnología no puede reemplazar: el desafío de formar talento para una industria en transformación

Innovación, empleabilidad y formación continua fueron algunos de los ejes abordados por Matías Ortega, quien destacó la importancia de desarrollar habilidades técnicas y humanas para responder a las nuevas demandas de la industria.

La velocidad con la que evolucionan la tecnología, los procesos productivos y los modelos de negocio está transformando profundamente el mundo del trabajo. En este escenario, la formación de profesionales ya no puede pensarse únicamente desde la obtención de un título universitario, sino desde la capacidad de las personas para adaptarse, aprender de manera continua y aportar valor en contextos cada vez más dinámicos.

Sobre este tema reflexionó el Ing. Matías Ortega, directivo con amplia experiencia en la industria y referente en procesos de transformación digital, durante una entrevista realizada en UCASAL en el marco de la Conferencia Internacional de la Red de Educación Continua de Latinoamérica y Europa (RECLA), encuentro que reunió a universidades, empresas y especialistas para debatir sobre los desafíos de la educación y el empleo en el siglo XXI.

Actualmente, Ortega se desempeña en la alta dirección de una compañía de alcance global, liderando la gestión industrial y promoviendo iniciativas vinculadas a la digitalización de procesos, la incorporación de tecnologías de Internet de las Cosas (IoT) y el desarrollo de soluciones de agricultura de precisión.

Más que títulos, potenciar las capacidades para un mundo cambiante

Uno de los conceptos que atraviesa hoy las discusiones sobre empleabilidad es la creciente valoración de las capacidades por encima de las credenciales tradicionales.

Si bien la formación académica continúa siendo fundamental, el sector productivo demanda cada vez más profesionales capaces de resolver problemas, trabajar en equipos interdisciplinarios, adaptarse a entornos cambiantes y aprender de manera permanente.

La transformación digital ha acelerado esta tendencia. Las organizaciones necesitan personas que no solo dominen herramientas técnicas, sino que también puedan comprender contextos complejos, tomar decisiones y generar valor a partir del conocimiento.

Aunque la inteligencia artificial gana protagonismo en todos los sectores, Ortega sostuvo que las organizaciones continúan valorando competencias difíciles de automatizar, como el liderazgo, la comunicación, el trabajo en equipo y la capacidad para gestionar la incertidumbre.

Las habilidades que siguen marcando la diferencia

En un contexto donde la tecnología avanza a gran velocidad, las denominadas habilidades humanas adquieren una relevancia cada vez mayor.

La capacidad de trabajar en equipo, la comunicación efectiva, el pensamiento crítico, la creatividad, la adaptabilidad y el liderazgo continúan siendo competencias altamente valoradas por las organizaciones y difíciles de reemplazar mediante procesos automatizados.

Estas habilidades permiten a los profesionales desenvolverse en escenarios complejos y responder de manera efectiva a desafíos que no siempre tienen respuestas predefinidas.

Los perfiles que la industria necesita

Desde su experiencia liderando procesos de innovación tecnológica, Ortega señaló que uno de los principales desafíos para las empresas es encontrar perfiles capaces de combinar conocimientos técnicos con habilidades de gestión, comunicación y liderazgo.

La incorporación de nuevas tecnologías, la automatización de procesos y el uso creciente de inteligencia artificial están modificando las competencias requeridas en prácticamente todos los sectores productivos.

Sin embargo, lejos de reemplazar a las personas, estos avances aumentan la necesidad de contar con profesionales preparados para interpretar información, coordinar equipos, gestionar cambios y generar soluciones innovadoras.

Universidad y sector productivo: una alianza necesaria

Otro de los ejes abordados durante la entrevista fue la importancia de fortalecer la articulación entre las universidades y el mundo empresarial.

La velocidad de los cambios tecnológicos exige una relación cada vez más estrecha entre quienes generan conocimiento y quienes lo aplican en los distintos sectores productivos.

En este sentido, la construcción de ecosistemas de colaboración aparece como una condición fundamental para asegurar que la formación universitaria responda a las necesidades reales del entorno y permita a los estudiantes desarrollar competencias relevantes para su futuro profesional.

Trayectorias flexibles para nuevos desafíos

La educación superior también atraviesa un proceso de transformación. Las trayectorias académicas flexibles, las certificaciones específicas, las microcredenciales y los programas de actualización permanente comienzan a ocupar un lugar cada vez más importante dentro de los modelos formativos.

Desde la mirada empresarial, estas nuevas modalidades permiten responder con mayor rapidez a las demandas del mercado laboral y favorecen el desarrollo continuo de competencias a lo largo de toda la vida profesional.

Prepararse para un futuro en construcción

Frente a la incertidumbre que muchas veces generan los cambios tecnológicos y laborales, Ortega destacó la importancia de mantener una actitud abierta al aprendizaje permanente.

La capacidad de aprender, desaprender y volver a aprender se perfila como una de las competencias más valiosas para los próximos años.

En este contexto, las universidades tienen un papel central: no solo formar profesionales para las necesidades actuales, sino también desarrollar las capacidades que les permitirán afrontar los desafíos que todavía no existen.

La participación de referentes del sector productivo en espacios como RECLA fortalece el diálogo entre la academia y las organizaciones, promoviendo una mirada compartida sobre el futuro del trabajo y la formación. Un desafío que UCASAL asume como parte de su compromiso con una educación pertinente, innovadora y conectada con las transformaciones de la sociedad.

Mirá la entrevista: