La comunidad universitaria participó de la celebración eucarística, un espacio de oración, reflexión y agradecimiento por el camino recorrido durante el primer semestre académico.
Presidida por el arzobispo de Salta y Gran Canciller de la Universidad Católica de Salta, Mons. Mario Cargnello, la Santa Misa reunió a la comunidad universitaria en un espacio de oración, acción de gracias y reflexión. Durante la celebración se elevó una intención especial por la labor docente, en reconocimiento al compromiso, la dedicación y el servicio de quienes acompañan la formación integral de los estudiantes.
Durante su homilía, en la solemnidad de San Pedro y San Pablo, Mons. Cargnello invitó a reflexionar sobre dos desafíos fundamentales para estos tiempos: la unidad y el valor de la palabra.
Al referirse a la figura de San Pedro, destacó la importancia de construir unidad en una sociedad atravesada por divisiones y de acompañar a los jóvenes en la búsqueda del sentido de su formación y de su proyecto de vida. «El trabajo por la unidad es importante y también ayudar a nuestros jóvenes a encontrar el sentido de lo que estudian, para qué van a trabajar y cuál es el sentido de la vida», expresó.
En relación con San Pablo, subrayó la fuerza transformadora de la palabra y recordó que no solo las palabras pronunciadas, sino también los gestos, las actitudes y el ejemplo cotidiano tienen la capacidad de construir o destruir humanidad. En ese sentido, afirmó: «Qué importante es que cuidemos eso y que nuestra universidad sea siempre constructora de humanidad».
Finalmente, retomó una invitación del Santo Padre dirigida a los jóvenes y la propuso como horizonte para el nuevo cuatrimestre: «Sean humanos».
Con este llamado, alentó a toda la comunidad educativa a renovar el compromiso de seguir construyendo una universidad donde la fe, el conocimiento y el servicio se integren para formar personas capaces de transformar la sociedad desde el amor, el diálogo y el respeto.



