El especialista en innovación educativa, Enrique Bambozzi, analizó en UCASAL los desafíos que enfrenta la educación superior frente a la aceleración del conocimiento, la empleabilidad y la necesidad de construir propuestas formativas cada vez más flexibles y conectadas con la realidad.
Los cambios tecnológicos, las nuevas demandas del mercado laboral y la velocidad con la que se produce el conocimiento están obligando a las universidades a replantear uno de los pilares más importantes: los planes de estudio. En un escenario donde las profesiones se transforman constantemente y las competencias requieren actualización permanente, la formación universitaria ya no puede pensarse como un recorrido cerrado, sino como un proceso dinámico que acompaña a las personas a lo largo de toda su vida.
Sobre este desafío reflexionó el Dr. Enrique Bambozzi, secretario de Pedagogía y Gestión Académica de la Universidad Blas Pascal, durante su participación en el XIV Encuentro Regional de Educación Continua y el Futuro del Trabajo: “Nuevas competencias, nuevos escenarios”, organizado por UCASAL junto a la Red de Educación Continua de Latinoamérica y Europa (RECLA).
Doctor en Ciencias de la Educación, investigador y referente en innovación educativa y gestión universitaria, Bambozzi compartió su mirada sobre las transformaciones que atraviesa hoy la educación superior y la necesidad de construir modelos formativos capaces de responder a contextos cada vez más complejos e inciertos.
La universidad como ecosistema de aprendizaje
Uno de los conceptos centrales que planteó el especialista fue la necesidad de dejar atrás una visión rígida de la formación universitaria para avanzar hacia una lógica más flexible, integrada y permanente.
Según explicó, las universidades deben pensarse como ecosistemas de conocimientos y saberes, capaces de ofrecer distintos recorridos formativos, certificaciones intermedias y experiencias de aprendizaje vinculadas con las necesidades reales de las personas y del mundo laboral.
En este contexto, la educación continua deja de ocupar un lugar complementario para convertirse en un componente estratégico de la vida institucional.
Para Bambozzi, el desafío no consiste únicamente en actualizar contenidos, sino en generar las condiciones para que cada estudiante pueda construir trayectorias de aprendizaje más flexibles, adaptadas a un entorno que cambia de manera permanente.
Por otro lado, la velocidad de las transformaciones obliga a las universidades a proyectar sus propuestas formativas hacia escenarios todavía inciertos.
“Vamos a ir transitando esa frontera del conocimiento cuando la universidad no solamente piense sus propuestas en función de los que están, sino también de los que nos exceden”, señaló.
La afirmación remite a una pregunta cada vez más presente en el ámbito educativo: cómo preparar profesionales para responder a desafíos que aún no existen y para desempeñarse en contextos que continúan redefiniéndose.
En esa búsqueda, Bambozzi destacó la importancia de construir ideas con identidad y propósito. “El viento a favor tiene que ver con construir un proyecto formativo”, sostuvo.
Esa idea de proyecto, explicó, es la que otorga intencionalidad y direccionalidad a las instituciones, permitiéndoles orientar sus decisiones más allá de las demandas coyunturales.
De universidades aisladas a sistemas interconectados
Otro de los cambios que atraviesan a la educación superior tiene que ver con la creciente articulación entre instituciones. Las experiencias de internacionalización, la movilidad académica, los programas compartidos y las redes de colaboración están ampliando las posibilidades de formación de los estudiantes más allá de las fronteras físicas de cada universidad.
“Estamos formando estudiantes que no son graduados de una universidad, sino de un sistema universitario”, afirmó. La frase sintetiza una transformación profunda: el conocimiento ya no se produce ni circula de manera aislada, sino a través de redes cada vez más amplias de cooperación académica.
En ese sentido, destacó el papel que cumplen espacios como RECLA, donde universidades de distintos países intercambian experiencias, comparten desafíos y avanzan hacia nuevas formas de colaboración.
La co-creación como horizonte
Durante la entrevista, Bambozzi también anticipó una tendencia que comienza a ganar protagonismo en el debate educativo: la construcción de una “ecología de saberes”.
El concepto propone reconocer que el conocimiento se genera en múltiples ámbitos y que las soluciones a los desafíos contemporáneos requieren integrar perspectivas diversas, disciplinas diferentes y actores con experiencias complementarias.
Desde esta mirada, las universidades dejan de ser espacios cerrados para convertirse en lugares abiertos al diálogo, la creación colectiva y el aprendizaje compartido.
“No hay sujeto sin conocimiento y no hay conocimiento sin sujeto”, expresó. De esta forma, ubicó a las personas en el centro de los procesos educativos y al conocimiento como una construcción profundamente humana y transformadora.
La participación de Enrique Bambozzi en UCASAL formó parte de las actividades desarrolladas durante RECLA, encuentro que reunió a más de 200 referentes de distintos países para reflexionar sobre las nuevas competencias, los desafíos de la empleabilidad y el futuro de la educación superior.
En un contexto donde las fronteras entre formación, trabajo e innovación son cada vez más difusas, las universidades enfrentan el reto de repensar sus propuestas académicas sin perder de vista su propósito esencial: formar personas capaces de comprender, transformar y construir el mundo que viene.



