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03/10/2026

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Contenido
Lo que el deporte da que pensar y la rutina tapa: el juego como una de las
experiencias fundamentales de la vida humana. Por qué casi nunca pensamos: la diferencia entre pensar y calcular, informarse u opinar; la lógica de la utilidad como traba para detenerse a pensar. Qué es, en el fondo, el deporte: competencia y juego; el juego libre y el juego con reglas; cuándo el juego se corrompe y deja de ser juego. El juego como escuela del pensar: suspender por un rato la lógica del rendimiento para poder preguntarse en serio.
El «ser jugado»: entregarse a la dinámica del juego como condición para que el
juego muestre lo que tiene de verdad. Las reglas no limitan: hacen posible el juego; sin reglas no hay juego en el que entrar. La cancha no es neutra: el piso, el viento, la localía, la tribuna; todo co-determina lo que pasa adentro. Los jugadores: ponen el cuerpo y el sudor, pero el juego los excede. El espectador: la tensión de la tribuna como parte de la estructura misma del juego.
Qué es ser jugador: no un rol ni una función, sino un modo de estar en el juego.
Las condiciones del jugador: moverse en el mundo de la cancha sin tener que
pensarlo, el temple con el que se llega a jugar, y la diferencia entre jugar de
verdad y «actuar de jugador». Ser tomado por el juego: perderse en el partido sin perderse a uno mismo; el presente pleno del que está jugando. El salto: ese instante en que se «entra» al partido; un cambio de actitud que no se logra solo con más esfuerzo.
Enseñar es más difícil que aprender: el que enseña no reparte respuestas, hace
aprender. El límite y el salto: donde la técnica y el cálculo se detienen ¿la lesión, la derrota, el retiro¿ empieza el pensar. Hablar franco: decir la verdad y sostenerla; el pacto entre quien la dice con coraje y quien la escucha con grandeza, lejos del cliché y de la palmada fácil. Por dónde empezar: salir del piloto automático y ocuparse de uno mismo; por qué hace falta otro para lograrlo. Pensar juntos: el diálogo en círculo y la comunidad de indagación; el filósofo como guía que interpela, no que adoctrina.
Información Complementaria

Licenciado en Filosofía
Lic. ARZENO, MANUEL JOSE
Licenciado en Filosofía