La transformación tecnológica redefine las formas de enseñar, aprender y ejercer la profesión docente, y abre nuevas preguntas para la educación superior. Durante el 4 y 5 de septiembre, la Universidad Católica de Salta fue sede del III Congreso Internacional de Formación Docente y IV Encuentro de Prácticas Educativas.
La educación ya no se enfrenta al desafío de incorporar tecnología: tiene que aprender a enseñar en un mundo transformado por ella. Con esa premisa, la Facultad de Educación de UCASAL reunió a docentes, investigadores, estudiantes y especialistas nacionales e internacionales en el III Congreso Internacional de Formación Docente y IV Encuentro de Prácticas Educativas, un espacio para debatir cómo preparar a los educadores frente a los cambios que atraviesan la enseñanza.
Bajo el lema “La formación docente en la era digital: prácticas educativas de la contemporaneidad”, los encuentros pusieron en el centro del debate las profundas transformaciones que atraviesan actualmente los procesos de enseñanza y aprendizaje, así como también el desafío de formar docentes capaces de desenvolverse de manera crítica, ética y responsable en contextos mediados por la tecnología.
El Congreso se desarrolló en modalidad híbrida, con actividades presenciales en el Campus Castañares y participación virtual, lo que favoreció el intercambio entre profesionales y académicos de distintos puntos del país y del exterior.
Lo irreemplazable del acto de educar
La apertura del congreso estuvo a cargo de la Mg. Mariela Capaldo, decana de la Facultad de Educación, y del Mg. Lic. Daniel Sánchez, vicerrector académico de UCASAL, quienes plantearon algunas de las preguntas que guiaron las conferencias restantes.
Capaldo puso el foco en la fragilidad de los vínculos pedagógicos y humanos y en la necesidad de volver a preguntarse qué existe de irreemplazable en el acto de educar. Frente al avance de tecnologías capaces de producir contenidos, procesar información y acompañar procesos de aprendizaje, destacó aquellas dimensiones profundamente humanas que forman parte de la experiencia educativa y que ninguna herramienta puede sustituir: la poesía, la ironía, la alegría de descubrir y el amor.
En este sentido, propuso también recuperar los espacios de encuentro y construcción colectiva: “menos cátedras y más mesas donde sentarnos juntos”, entendiendo que pensar juntos no significa necesariamente pensar igual.
Por su parte, Sánchez destacó el papel del docente como diseñador de experiencias de aprendizaje. Señaló que la tecnología constituye un elemento potente y central de las prácticas educativas, pero que su verdadero valor aparece cuando se utiliza de manera crítica y al servicio de una intención pedagógica.
Desde esta perspectiva, sostuvo que continúa siendo la intención del docente la que convierte una herramienta tecnológica en una experiencia de aprendizaje y remarcó que está en manos de quienes educan lograr que el futuro de la educación no dependa de los algoritmos, sino de la capacidad profundamente humana de enseñar.
Entre algoritmos y experiencias de aprendizaje
Uno de los principales ejes del encuentro estuvo vinculado con el impacto de la inteligencia artificial y la digitalización en la formación docente. Las conferencias y espacios de trabajo abordaron las nuevas configuraciones de la enseñanza, las transformaciones en las formas de producir y compartir conocimiento y los desafíos que las tecnologías emergentes plantean para las instituciones educativas.
La propuesta partió de una premisa central: formar docentes en la era digital no implica únicamente incorporar nuevas herramientas
tecnológicas, sino desarrollar capacidades que permitan comprender, cuestionar y resignificar el lugar de la tecnología en los procesos educativos.
En este sentido, el congreso invitó a pensar la relación entre lo humano y lo tecnológico desde una perspectiva crítica y situada, atendiendo también a las dimensiones éticas, políticas y sociales que atraviesan las transformaciones actuales.
La agenda contó con la participación de reconocidos especialistas, entre ellos la Dra. Andrea Alliaud, la Dra. Carina Lion, el Dr. Jonathan Ezequiel Aguirre, el Prof. Dr. Henrique Carivaldo de Miranda Neto, la Mg. Marcela González Pedreros y la Mg. Priscila Saldaña, provenientes de instituciones académicas de Argentina, Brasil, Chile y Ecuador.
La construcción colectiva de nuevas experiencias educativas
Además de las conferencias centrales, el evento contó con mesas temáticas de trabajo y espacios destinados a la presentación y discusión de investigaciones, producciones académicas y experiencias educativas innovadoras.
Los ejes de trabajo permitieron abordar, por un lado, los sentidos, desafíos y transformaciones de la formación docente en la era digital y, por otro, las prácticas educativas contemporáneas desde perspectivas vinculadas con la innovación, la inclusión y la justicia social.
Las experiencias compartidas permitieron poner en diálogo distintas realidades educativas y favorecer la construcción colectiva de saberes, lo que fortalece las redes académicas y profesionales en torno a los desafíos que atraviesa la educación contemporánea.
El encuentro también contempló la socialización de experiencias pedagógicas innovadoras en formato audiovisual, generando nuevas instancias para visibilizar prácticas, proyectos e investigaciones desarrolladas en distintos contextos educativos.
Formar para educar en tiempos de transformación
El III Congreso Internacional de Formación Docente y IV Encuentro de Prácticas Educativas dejó planteada la necesidad de continuar generando espacios de debate sobre el papel de quienes tienen la responsabilidad de enseñar en un escenario atravesado por cambios tecnológicos acelerados.
En este contexto, la formación docente aparece como un ámbito estratégico para construir respuestas frente a los nuevos desafíos, promoviendo profesionales capaces de integrar las posibilidades que ofrecen las tecnologías con una mirada pedagógica, crítica y comprometida con la inclusión y la justicia educativa.
Para UCASAL, la realización de este encuentro representa una oportunidad para fortalecer el diálogo académico, compartir experiencias con instituciones nacionales e internacionales y contribuir a la construcción de conocimiento sobre uno de los grandes desafíos de la educación contemporánea.
A través de iniciativas como esta, la universidad reafirma su compromiso con una formación docente integral, abierta a las transformaciones del mundo actual y orientada a formar profesionales capaces de incorporar las innovaciones tecnológicas sin perder de vista aquello que constituye el centro de toda práctica educativa: las personas, los vínculos y la construcción de una sociedad más justa.