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UCASAL se transforma: el desafío de una universidad atravesada por cambios permanentes

La educación superior no puede permanecer igual mientras el mundo cambia a toda velocidad. Inteligencia artificial, nuevas competencias, internacionalización y trayectorias más flexibles forman parte de una transición desafiante, pero necesaria.

Las universidades atraviesan un escenario de cambios acelerados. La expansión de la inteligencia artificial, las nuevas demandas del mundo laboral y la necesidad de actualizar las formas de enseñar y aprender plantean nuevos desafíos para las instituciones educativas.

UCASAL no se queda fuera, por el contrario, lidera la nueva etapa marcada por la transformación de las prácticas educativas, la incorporación de inteligencia artificial, la internacionalización y la búsqueda de trayectorias de aprendizaje más flexibles y personalizadas.

Bajo una mirada que integra docencia, investigación y extensión, la institución fortalece su vínculo con el mundo y construye nuevas ofertas educativas.

“La integración es una palabra clave”, sostiene el Mg. Daniel Sánchez Fernández, vicerrector académico de UCASAL, al referirse a la articulación entre las distintas funciones de la universidad.

Una universidad en diálogo con el mundo

La transformación también se expresa en la expansión territorial y en la vinculación internacional. UCASAL continúa acercando propuestas educativas a diferentes territorios, al tiempo que busca ampliar la mirada sobre los problemas que atraviesan a las sociedades.

En este sentido, el vicerrector destaca la importancia de ir más allá de una internacionalización entendida únicamente como movilidad de estudiantes. “Para nosotros pasa por la internacionalización del currículum. Es decir, cómo uno genera e integra la visión sobre los problemas locales en las grandes discusiones del mundo”, explica.

“Pensamos, estudiamos y generamos conocimiento para los grandes problemas globales”, señala Sánchez. Ese es uno de los modos en los que la universidad trabaja su expansión territorial de conocimiento.

Esta estrategia no parte de cero. UCASAL ya cuenta con experiencias de colaboración académica internacional a través de iniciativas como COIL, clases espejo y la integración de equipos de investigación.

“Ya hay experiencia. Nada de esto es nuevo”, afirma el magíster. Entre los próximos pasos, plantea también profundizar el intercambio académico mediante la llegada de profesores visitantes que puedan dictar materias en la universidad.

La inteligencia artificial y el cambio en las aulas

Uno de los principales factores que acelera las transformaciones actuales es la inteligencia artificial. Para Daniel Sánchez, el cambio no se limita a incorporar nuevas herramientas tecnológicas, sino que obliga a revisar procesos y prácticas que durante años estructuraron la enseñanza universitaria.

“Hay un proceso no sólo de profundización de los cambios, sino también de aceleración. Todo va mucho más rápido”, sostiene.

La incorporación de IA plantea, así, una transformación en los roles dentro del aula. El desafío consiste en pasar de un modelo centrado principalmente en la transmisión de contenidos hacia otro que otorgue mayor relevancia al desarrollo de competencias.

“Implica una transformación de la práctica docente, como también en lo que el alumno hace. Es pasar de todo un esquema que durante años funcionó muy bien, basado en el contenido, que hoy vira a las competencias”, explica.

En ese proceso, la innovación no consiste simplemente en sumar tecnología a estructuras existentes. “Innovar no es sólo sumar tecnología a procesos viejos. Implica cambiar los procesos”, plantea.

El desafío, entonces, no es solamente tecnológico: implica repensar qué se enseña, cómo se enseña y qué lugar ocupa el estudiante en su propio proceso de aprendizaje.

Hacia una educación más flexible y personalizada

Las transformaciones también alcanzan a las trayectorias universitarias. Las nuevas generaciones demandan mayor flexibilidad para combinar estudio, trabajo y otras dimensiones de su vida cotidiana.

En este escenario, UCASAL trabaja sobre nuevos diseños curriculares y sobre una mayor integración entre las distintas modalidades de cursado.

“Son procesos de cambio que llevan tiempo”, advierte Sánchez Fernández. La transformación de una institución con décadas de trayectoria supone también atravesar limitaciones propias de su estructura.

“Todavía hay limitaciones que son propias de una organización que tiene 63 años”, reconoce.

Sin embargo, el horizonte apunta hacia currículums más flexibles y trayectorias personalizadas. Una de las posibilidades que se analiza es que un estudiante pueda cambiar de modalidad si las circunstancias de su vida lo requieren. Por ejemplo, que quien comenzó una carrera de manera presencial pueda pasar a una modalidad diferente si obtiene un trabajo.

En esta línea, las unidades académicas trabajan en nuevos diseños y en la incorporación del sistema de créditos universitarios.

“Antes medíamos un programa en horas y hoy lo medimos en créditos. Consideramos no sólo el tiempo en el aula, sino también la autonomía del estudiante, es decir, la experiencia de aprendizaje completa”, explica el vicerrector.

El cambio supone ampliar la mirada sobre qué significa aprender en la universidad: ya no se trata únicamente del tiempo que una persona permanece dentro del aula, sino también del trabajo autónomo, las experiencias y las competencias que desarrolla durante su trayectoria.

Una universidad para toda la vida

Las transformaciones del mundo educativo y laboral también plantean una pregunta de fondo: ¿cuál será el vínculo entre las personas y la universidad en los próximos años?

Para el vicerrector académico, la respuesta está vinculada con la formación continua y con la posibilidad de que la universidad acompañe diferentes momentos de la vida profesional y personal.

“Me imagino a UCASAL como un socio a lo largo de la vida de las personas”, afirma.

Esta perspectiva implica pensar a la universidad más allá de la obtención de un título de grado. La actualización profesional, las nuevas competencias y los cambios permanentes del mercado laboral requieren oportunidades de aprendizaje que puedan acompañar distintas etapas.

El desafío es avanzar hacia ese modelo sin perder de vista que las transformaciones institucionales requieren tiempo. “Tiene que ser una evolución y no una revolución”, plantea.

La universidad que se proyecta hacia adelante deberá combinar experiencia y capacidad de adaptación: sostener aquello que funciona, revisar lo que ya no responde a las nuevas necesidades y generar nuevas formas de enseñar, aprender, investigar y vincularse con la sociedad.

Porque, en definitiva, no es un cambio que pueda hacerse de un día para otro, pero sí es un proceso que no puede parar.

Escuchá la entrevista: