Más de 540 graduados recibieron su diploma en Salta. Durante dos jornadas, el Centro de Convenciones fue escenario de uno de los momentos más significativos de la vida universitaria: el cierre de una etapa de formación y el comienzo de nuevos desafíos profesionales.
El nombre pronunciado en voz alta, el aplauso que envuelve el auditorio, una mirada que busca a la familia entre el público, un abrazo al bajar del escenario. Las Colaciones de Grado y Pregrado CCCI de la Universidad Católica de Salta (UCASAL) se construyeron a partir de esos instantes que, aunque breves, condensan años de esfuerzo, aprendizajes y decisiones.
Durante los días 30 y 31 de julio, más de 540 estudiantes recibieron su diploma en el Centro de Convenciones de Salta, acompañados por quienes formaron parte de ese camino: familias, amigos, docentes, autoridades y toda una comunidad que entiende que la educación transforma vidas.
Cada graduado llegó al escenario con una historia distinta. Hubo quienes conciliaron el estudio con el trabajo, quienes atravesaron desafíos personales o recorrieron cientos de kilómetros para formarse. Más allá de las diferentes realidades, todos compartieron un mismo propósito: crecer, aprender y prepararse para ejercer su profesión y aportar desde ella al desarrollo de la sociedad.
Las ceremonias reunieron a egresados de las facultades de Ciencias Jurídicas; Economía y Administración; Ingeniería; Ciencias de la Salud; Arquitectura y Urbanismo; Ciencias Agrarias y Veterinarias; Educación y de las Escuelas Universitarias de Trabajo Social, Educación Física, Turismo, Música y de Teología y Filosofía.
Pero una colación no habla solamente de quienes reciben un diploma. También celebra a quienes alentaron cuando el camino parecía difícil, a quienes enseñaron dentro y fuera del aula y a quienes confiaron, desde el primer día, en el valor de la educación como herramienta para construir un futuro mejor.
En UCASAL, cada graduación es también una renovación del compromiso con la formación de profesionales íntegros, de corazones inteligentes, preparados para ejercer sus disciplinas con excelencia, sensibilidad y vocación de servicio.
El video que acompaña esta nota recupera algunos de los momentos más representativos de ambas jornadas: las sonrisas contenidas, la emoción compartida, los abrazos interminables y la alegría de una comunidad que celebra, una vez más, que el conocimiento encuentra sentido cuando se brinda a los demás.
Hay días que marcan el final de una etapa. Y hay otros, como estos, que también señalan el comienzo de todo lo que está por venir.
Reviví los mejores momentos: