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“Tierra Compartida”: UCASAL abrió un espacio para pensar las migrancias desde la dignidad y la fraternidad

En el marco de la Semana de la Facultad de Ciencias Jurídicas, el seminario reunió a referentes académicos, institucionales y de las colectividades para abordar los desafíos de la movilidad humana y la justicia social.

La actividad se desarrolló como un espacio de encuentro y diálogo sobre una realidad que atraviesa a millones de personas: la necesidad de dejar el lugar de origen para comenzar una nueva vida en otro territorio. En este marco, el seminario propuso una mirada que buscó trascender las categorías jurídicas y sociales para poner en el centro las historias, los vínculos y la dignidad de quienes migran.

La jornada fue declarada de interés por la Cámara de Senadores de la Provincia de Salta, mediante Resolución N.º 184, y contó con la participación de autoridades, docentes, estudiantes, representantes de colectividades y referentes vinculados con la temática.

El encuentro estuvo acompañado por Mario Gallardo, jefe de la carrera de Criminología, quien destacó la importancia de generar este tipo de instancias como oportunidades educativas para construir experiencias y formar profesionales capaces de mirar la realidad con empatía y profundo respeto por la dignidad humana.

Derribar muros y construir puentes

Uno de los ejes que atravesó la jornada fue la necesidad de abandonar una mirada que divide el mundo entre “los de acá” y “los de allá”.

En este sentido, el secretario de Justicia y Derechos Humanos de la Provincia, Dr. Javier Mónico, invitó a reflexionar sobre cómo se vive la integración desde la perspectiva de quien debe dejar su lugar de origen y trasladarse a otro territorio.

Durante su intervención, señaló que las personas migran por diferentes motivos —por trabajo, estudio o razones familiares—, pero también existen quienes deben movilizarse de manera forzada. En estos casos, la migración deja de ser una elección y se convierte en una necesidad.

Mónico destacó, además, que quien llega a una nueva comunidad no llega solamente con sus necesidades, sino también con conocimientos, capacidades, memoria, una historia y una manera particular de mirar el mundo. En este sentido, recordó que la propia historia argentina está atravesada por las migrancias y los encuentros entre culturas.

Como funcionario vinculado al ámbito de la Justicia, también puso el foco en las acciones cotidianas que permiten garantizar derechos, desde una consulta atendida con claridad hasta la calidad de las instituciones y sus respuestas. En este punto, destacó la oportunidad de vincular el conocimiento académico con las colectividades para mejorar las respuestas frente a estas realidades.

Cuando migrar no es una elección

La perspectiva de quienes viven estas realidades también tuvo un lugar central durante el seminario.

En el primer panel, Fabiola Martínez, vicepresidenta de la Unión de Colectividades de Salta, propuso acercarse a las migrancias desde una dimensión profundamente humana: ¿qué llevaríamos con nosotros si tuviéramos que abandonar nuestra casa?

Documentos, ropa, fotografías, medicamentos. Objetos que, en situaciones de desplazamiento forzado, pueden convertirse en los últimos vínculos materiales con una vida que queda atrás.

A partir de historias documentadas por organismos como ACNUR, Fabiola planteó que muchas de estas experiencias tienen un punto en común: personas que debieron decidir entre quedarse o irse.

En estos casos, “migrar es perder”. Se pierde la continuidad de una vida, una casa, una rutina y, muchas veces, también se produce la separación de las familias. Una frontera puede dividir dos países, pero una guerra puede llegar a fragmentar una familia entera.

Desde esta perspectiva, propuso cambiar también la pregunta: más que preguntarnos “¿por qué migran?”, preguntarnos “¿qué ocurrió para que estas personas tuvieran que irse?”.

La reflexión permitió recuperar una idea central del seminario: hablar de “migrancias” implica reconocer que detrás de cada desplazamiento existe una historia singular y una realidad que merece ser comprendida.

Una tierra compartida

El concepto de fraternidad también atravesó las distintas intervenciones, en diálogo con los principios de la Doctrina Social de la Iglesia y con el pensamiento expresado por el Papa Francisco en Fratelli Tutti.

La invitación fue a derribar muros y construir puentes, reconociendo que, aunque las personas procedan de tierras diferentes, comparten la convivencia y forman parte de una misma familia humana.

En esta línea, el seminario también contó con la participación de Mauri Valente Cano, quien abordó una aproximación a la movilidad humana, ampliando la mirada sobre las distintas formas en que las personas se desplazan y las múltiples dimensiones que atraviesan estos procesos.

Formar profesionales capaces de mirar la realidad

“Tierra Compartida” se inscribió en la Semana de la Facultad de Ciencias Jurídicas de UCASAL como una propuesta que buscó vincular formación académica, compromiso social y reflexión sobre los desafíos contemporáneos.

Para la universidad, abordar estas temáticas supone también formar profesionales capaces de comprender la complejidad de las realidades sociales y de intervenir en ellas desde una perspectiva que reconozca la dignidad de cada persona.

En este sentido, la jornada reafirmó el valor de generar espacios donde la universidad pueda encontrarse con las instituciones y las comunidades, promoviendo el diálogo y el intercambio de experiencias.

Porque pensar en las migrancias no es solamente hablar de fronteras, desplazamientos o marcos jurídicos. Es también preguntarnos por las historias que hay detrás de cada persona que llega, por aquello que deja atrás y por todo aquello que puede aportar a la comunidad que la recibe.

Una tierra compartida es, en definitiva, una invitación a reconocernos parte de una misma comunidad humana.