La iniciativa propone un encuentro entre culturas a través de una experiencia artística que pone en diálogo la tradición, la espiritualidad y el patrimonio latinoamericano.
La música también puede ser un puente entre pueblos. En el marco de su compromiso con la internacionalización, la Universidad Católica de Salta (UCASAL) continúa fortaleciendo vínculos con instituciones y comunidades de otros países. En esta oportunidad, una propuesta nacida en el corazón de Salta llega a Bolivia para generar un nuevo espacio de encuentro cultural y espiritual.
Se trata de “Música por el Camino de la Fe”, una iniciativa de la Dirección Artística de UCASAL que desde hace años propone un diálogo entre música, patrimonio y espiritualidad, tomando como escenario espacios de profundo valor religioso y cultural. La propuesta ha convocado a artistas y agrupaciones nacionales e internacionales, consolidándose como un espacio donde el arte se encuentra con la fe.
En esta oportunidad, el ciclo trasciende las fronteras argentinas y llega a Tarija, Bolivia, como parte de una agenda que busca estrechar lazos y proyectar nuevas experiencias culturales entre ambos países. La iniciativa se desarrolla en articulación con referentes e instituciones del ámbito universitario y cultural boliviano, dando continuidad a vínculos que permiten pensar futuras acciones conjuntas.
La actividad tendrá dos presentaciones: el viernes 4 de septiembre, a las 20, en la Iglesia San Francisco, y el sábado 5, a las 17, en la Capilla Chiquitana del Rincón de la Victoria. En ambas jornadas participará el Coro UPSA “Cantar Cruceño”, en un encuentro que celebra la riqueza de nuestras tradiciones y la música como lenguaje capaz de unir comunidades.
La propuesta estará acompañada por el maestro Jorge Lhez, Director Artístico de UCASAL, quien desde hace años impulsa “Música por el Camino de la Fe” y ha desarrollado una destacada trayectoria vinculada a la música académica, coral y de cámara.
Desde su identidad como Universidad Católica, UCASAL entiende la internacionalización también como una oportunidad para construir fraternidad, promover el diálogo y compartir aquello que forma parte de su esencia. Así, cada encuentro se convierte en un modo de ser “Peregrinos y Artesanos de la Paz”: abrir caminos, tender puentes y generar espacios donde la cultura y la fe acerquen a los pueblos.
